Soneto
Al milagro de amor fiestas celebra,
y al prodigio de gracia, Manzanilla:
pide sus invenciones a Sevilla,
dispara fuegos, corre, y lanzas quiebra.
Eva segunda, que a la vil culebra
la cerviz corta y la soberbia humilla,
siendo del Padre rara Maravilla,
en quien Él se regala y se requiebra
Para salud del mundo el Hijo eterno
vistióse de su carne no manchada,
y de infinitos dones la enriquece
Llámase pura, santa, inmaculada,
y a pesar de las dudas y el infierno
más que el sol y la luna resplandece.