Soneto
Si está de sol vestida y adornada,
porque al eterno sol vimos en Ella;
si con sus plantas a la luna huella,
de más vivos albores circundada:
Y si también de estrellas coronada
san Juan miró esta cándida Doncella;
cuál será el cuerpo, cuál el alma de Ella,
cosa de los mortales no alcanzada.
Si los Ángeles puros siempre han sido,
y por Reina la adoran en profundo
acatamiento, ¿quién de su grandeza,
nunca manchada, dudará atrevido,
cuando de polo a polo clama el mundo,
que no hay bajo de Dios igual pureza?