Soneto

By Diego Ramírez Pagan

Dardanio con el cuento de un cayado

el nombre y la figura deshacía

de aquella ninfa a quien él mismo había

en mil cortezas de árboles cortado

Y con el rostro triste y demudado,

con un ay que del alma le salía,

oh perversa Marfira, le decía,

en quien puse mi fe, seso y cuidado.

Si pudiese del alma tu retrato

quitar, cual de los árboles le quito

no harías mi vida ser tan corta

Mas ay cuán por demás triste me mato

que lo que está en el corazón escrito,

borrarlo con la corteza poco importa