Soneto
Profundo lecho que de mármol duro
me guardará el descanso postrimero,
abre tus senos, que según espero,
en breve ocuparé tu sitio oscuro.
Si en parte alguna puedo estar seguro
en ti no me hallará daño tan fiero,
o no veré quizá el mal de que muero
faltándome la luz deste aire puro
Y rota la cadena que detiene
en esta miserable y triste vida,
el alma, a sus pesares aherrojada,
descansará del mal que en ella tiene
el agua del olvido, ya bebida,
en los Elíseos Campos olvidada