Soneto
En el alcázar del divino Oriente
a vuestra pura Concepción, María,
alterna con dulcísima armonía
himnos el querubín más eminente
Con ardorosa fe y amor creciente,
imitando tan sacra compañía,
Fernando e Isabel con alma pía
culto os rinden, que irá de gente en gente
Porque en el nombre vuestro, Virgen Santa,
en la cerviz del bélico africano
heroicos ponen la invencible planta,
rinden al persa, escita y otomano;
que a quien venera en Vos limpieza tanta,
contra ejércitos mil le dais la mano.