Soneto

By Diego de Silva y Mendoza

De tu muerte que fue un breve suspiro,

¡qué largo suspirar se ha comenzado!

Es cilicio en el alma mi cuidado

que le estrecha y aprieta cuanto miro.

Si hay vez en que esforzándome respiro,

más me ahoga un aliente procurado:

ni sí si trueco o si renuevo estado

cuando a escuchar el alma me retiro.

Cual gusano que va de sí tejiendo

su cárcel y su eterna sepultura,

así me enredo yo en mi pensamiento;

si es morir acabar de estar muriendo,

lo que nunca esperé de la ventura

esperaré del mal de un bien violento