Soneto

By Eduardo Villegas

Al recuerdo, sin fin, de mi ventura,

aun el alma vibrando se estremece

como tiembla, de noche, allá en la altura,

Sirio, que nace cuando ya oscurece.

Y es que beber en tu mirada pura

lágrimas de otros tiempos me parece,

y creo sentir en tu vital blancura

ese suave calor que crece y crece

Deja, deja que goce, amada mía,

de aquel tiempo pasado en mi agonía;

pues aunque mi cariño vive muerto,

ahogada la ilusión, te sigo amando

¡qué no hay cosa mejor que estar soñando

si se sabe soñar y esta despierto!