Soneto
¿No te acuerdas, España? Ya sólo en tu regazo
un recuerdo muy débil de aquellos tiempos queda;
cuando a las damiselas retrataba Madrazo
y conspiraba Olózaga y cantaba Espronceda.
Promesas de otros días, las ansias juveniles
sobre la decadencia de la España infecunda
ministerios relámpagos y discordias civiles
¡los años que se evocan con Isabel Segunda!
Por recoger un guante, una flor, un pañuelo
bajo el lindo y florido balcón, tener un duelo,
y ser todo una idea, un fuego, una pasión
¡Llevar de nuestro amor en los vivos excesos,
su daguerrotipo borroso por mil besos,
igual que un amuleto pegado al corazón!