Soneto

By Enrique Pérez Pardo

¿No te acuerdas, España? Ya sólo en tu regazo

un recuerdo muy débil de aquellos tiempos queda;

cuando a las damiselas retrataba Madrazo

y conspiraba Olózaga y cantaba Espronceda.

Promesas de otros días, las ansias juveniles

sobre la decadencia de la España infecunda

ministerios relámpagos y discordias civiles

¡los años que se evocan con Isabel Segunda!

Por recoger un guante, una flor, un pañuelo

bajo el lindo y florido balcón, tener un duelo,

y ser todo una idea, un fuego, una pasión

¡Llevar de nuestro amor en los vivos excesos,

su daguerrotipo borroso por mil besos,

igual que un amuleto pegado al corazón!