Soneto

By Epifanio Mejía

Sobre el musgo reseco la serpiente tranquila

fulge al sol, enroscada como rica diadema,

y en su escama vibrátil el zafiro se quema,

la esmeralda se enciende y el topacio rutila.

Tiemblan lampos de nácar en su roja pupila,

que columbra del buitre la asechanza suprema,

y regando el reflejo de una pálida gema,

silbadora y astuta por la grama desfila.

Van sonando sus crótalos en la gruta silente

donde duerme el monarca de la felpa de raso;

un momento relumbra la ondulante serpiente,

y cuando ágil avanza y en la sombra se interna,

al chispear de dos ojos suena horrendo zarpazo

y un rugido sacude la sagrada caverna.