SONETO
Han florecido en mi balcón las rosas,
en promesa sutil de primavera.
En el cristal del día, generosas,
vierten su dulce emanación primera.
Hay honda laxitud en la mañana
que me invade pereza poseedora;
mientras flagela el viento en mi ventana
la cortina ligera y voladora.
No hay tristezas en mi alma caprichosa.
Es ella la extasiada mariposa
que se encalma gentil sobre la flor.
Han florecido en mi balcón las rosas.
nimban mi frente sombras Iangorosas,
¡me arrulla el día como un viejo amor!