Soneto

By Felipe Bernardo del Castillo

Gigante oposición a los umbrales

del ciclo empíreo en sacra primavera,

muestra en la tierra esta divina esfera,

espejo de los arcos celestiales

En reliquias de Atletas inmortales

la gloria de sus almas reverbera,

la enigma trina el Serafín venera

en rayos de su luz piramidales.

Xavier, Teresa, Ignacio, Isidro, el coro

cifran divino, y junto al sol la Aurora

pisa con pies de nieve tronos vivos

Detente a ver la casa del tesoro

o peregrino, y di: Bien puede ahora

con tal riqueza rescatar cautivos.