Soneto
Impura tempestad, dura tormenta,
fantástico vapor del sueño mueve,
contra el candor, que inmunidades bebe,
del ampo en que el ángel se alimenta.
Dormido le asaltó llama violenta,
que acara descubierta no se atreve,
pero como dio en manos de la nieve,
se hiela el fuego, y la pureza alienta.
Lo que de impuro concibió el sentido
por matices, y boca se vio luego
en espumas de sangre divertido
Con ella quedó frío el ardor ciego,
porque en batallas torpes aun dormido
lo lleva Javier todo, sangre, fuego.