Soneto
Virgen y Madre, que de sol vestida,
cual la rosada Aurora te levantas,
y a todas las criaturas te adelantas
porque sin culpa fuiste concebida.
Hoy en tu muerte gozo sin medida
recibe tu alma, y tus benditas plantas
con las incorruptibles carnes santas
miden el Reino de la eterna vida
Allí santa, y gloriosa en cuerpo y alma,
del Padre, y del Espíritu gozando
asistes a la diestra de tu Hijo
Allí se están los santos alabando:
y allí con infinito regocijo
sobre lo que no es Dios tiene la palma.