Sonetos burlescos – La pobreza perseguida

By Manuel Justo de Rubalcava

A bocados me come el zapatero,

y a gritos me confunde el boticario

con que vaya y veré en su recetario

como consta deberle el mundo entero.

Por otro lado sale el tabernero

trayéndome de cruces un calvario,

y por otro con modo extraordinario

una vieja cobrándome el braguero

Ni en estío me dejan, ni en invierno

para cobrarme siempre con fiereza,

a pesar de mi modo afable y tierno.

No me deja esta gente alzar cabeza,

y yo les digo, diablos del infierno,

¿por qué así perseguís a la pobreza?