Sonetos – I

By Miguel W. Garaycochea

¿No te ha buscado, Filis, un mancebo

de gallarda presencia, rostro hermoso,

halagüeño mirar, lindo y gracioso,

cual aparece por oriente Febo?

Si a buscar tu beldad fuese de nuevo,

recíbele de un modo cariñoso,

pues, aunque niño tierno y amoroso,

es el terrible amor, decirte debo.

Mi corazón te mando, entre tus manos,

cual una pira ardiendo en la cruel llama

que prendieron tus ojos soberanos,

que su quietud perdida te reclama;

o que dejando los temores vanos

le ames en recompensa cuanto te ama