Sonetos – I

By Gaspar Núñez de Arce

Al morir el invierno, el mundo siente

renacer su agostada lozanía

y cobra de improviso la energía

con que despierta el alma adolescente

Corre la savia, como oculta fuente,

por el árbol sin hojas todavía,

y do la tierra aletargada y fría

palpitan el insecto y la simiente

Cuando sus auras germinales lleva

marzo ventoso hasta el sepulto grano,

todo se anima y todo se renueva.

Sólo, como un sarcasmo de la vida,

en el marchito corazón humano

¡ay!, no retoña la ilusión perdida.