Sonetos – I

By Juan Martínez Villergas

Un día, y no por cierto muy remoto,

en un congreso con afán urgente,

tratose de elegir un presidente

sin intriga, sin riña ni alboroto.

Yo que allí estaba atisbo y ando y troto

cuento, gracias a ser tan diligente,

con la unanimidad de aquella gente,

y ¿qué vine a sacar? Un solo voto

«Ese voto, me dio un gran juramento,

fue el mío», y lo juro por el bautismo;

y otro tanto escuché de más de ciento.

Pero aunque me lo tachen de egoísmo,

quiero decir para acabar el cuento,

que había yo votado por mí mismo.