Sonetos – - II -
Ya no culpo al amor porque no es parte
ya para deshelar tu pecho frío,
porque todo su fuego está en el mío
y mi fuego no aspira a deshelarte.
Antes si de él me pides una parte
para amarte y matar a tu desvío
no te ha de dar ninguna mi albedrío
por no perder ninguna de adorarte.
Y pues la obstinación de mi firmeza
para tu sequedad, no busca medio,
busca fiereza tú, para matarme,
que con desvío, sequedad, fiereza,
es bien que contradigas mi remedio,
pues yo mismo no aspiro a remediarme.