Sonetos – II

By Ventura de la Vega

El Parnaso tembló: Febo indignado

despedazó su cítara de oro,

y en abundante y encendido lloro

Melpómene bañó su rostro airado

Carnerero, de berros coronado,

conduce al ara el furibundo coro;

Comella, oyendo el cántico sonoro,

desde el limbo sonríe alborozado.

Intenso y fiero, con osada planta,

ante el marmóreo altar Solís parece

y la segur de Góngora levanta.

Triste Racine al verla se estremece;

baja Alfiere desnuda la garganta,

y al sacrifico bárbaro la ofrece.