Sonetos – II

By Juan Pablo Forner

Despierta, Elpín; y guarda que el hambriento

lobo no sirve, no, tu grey de pasto:

tú roncas, y el zagal hace su gasto

devorando tus reses ciento a ciento.

De rotas pieles número cruento

luego te entrega el desalmado Ergasto;

y el daño apoca, aunque en ejido vasto

pace escaso ganado y macilento.

Despierta, Elpín: y en las calladas horas

cuando sin luna las estrellas lucen

observa, espía a tus zagales fieles.

Verás como desuellan con traidoras

manos tu grey, y pérfidos reducen

tu hacienda toda a ensangrentadas pieles.