Sonetos – - II -
El coronado yelmo, el real escudo,
primor que admiras del cincel valiente,
de esta urna de pórfido luciente
lengua es que rompe su silencio mudo.
Sellado el mármol ocultar no pudo
tanto sol retirado al occidente;
que sus glorias la fama reverente
en bronce graba con buril agudo
Alma del tiempo es esta pira grave,
que al postrimer Afán le da reposo,
cuyo nombre en su fama apenas cabe;
su fama, que es el triunfo más glorioso
que a la inmortalidad terció la llave,
deidad, le veneró Marte dichoso