Sonetos – - III -
Del cristalino piélago se atreve
tal vez marina concha a la ribera,
y el fulgor puro de la luz primera
su ser, menor que la avaricia, bebe
De la preciosa perla apenas debe
quedar fecunda el alba lisonjera
cuando al mar se retira, porque fuera
ve los rayos del sol manchar su nieve
En el mar de la gracia ¿quién no mira
que eres ¡oh Virgen! tú la perla pura
por cuya luz aun la del sol suspira?
Mancha el sol de tu perla la blancura;
mas que en ti no haya mancha ¿a quién admira
si aun al sol presta rayos tu hermosura?