Sonetos – - IV -

By Fray Arcángel de Alarcón

¡Oh qué dulces saetas se tiraron

de amor el hijo y madre lastimada

cuando de lo buscar llegó cansada

al templo do sus ojos lo encontraron!

No disputando, o doctrinando, hallaron

la infinita Sapiencia disfrazada

con pueriles miembros y ocultada

a los que en sus respuestas se admiraron;

Mas con mucha humildad escucha el Niño,

y con prudencia, a veces, les pregunta

como quien doctrinado ser desea

¡Oh Cordero más blanco que el armiño!

la alta humildad, que ese silencio apunta,

dad, que mi alma siempre imite y lea.