Sonetos – V

By Juan Pablo Forner

Salgo del Betis a la ondosa orilla

cuando traslada el sol su nácar puro

al polo opuesto, y en el cielo oscuro

la luna ya majestuosa brilla.

Entre la opaca luz su honor humilla

la soberbia ciudad y el roto muro

que, al rigor de los siglos mal seguro,

reliquia funeral, ciñe a Sevilla.

Pierde la sombra su grandeza ufana;

la altiva población y sus destrozos

lúgubres se divisan espantables.

Fía, Licinio, en la grandeza humana;

contémplala en la noche de sus gozos,

y los verás medrosos, miserables.