Sonetos – VI

By Tomás de Iriarte

Del oro, como muchos, no dependo,

Fabio, pues ni le guardo ni codicio;

ni dependo jamás del vulgar juicio,

pues dar a luz mis obras no pretendo.

Del sexo mujeril casi no pendo,

pues amo por placer, no por oficio;

y aun menos de la corte y su bullicio,

pues de fingir y de adular no entiendo.

Solamente dependo de la muerte,

ya que discurso no hay ni diligencia

que de su despotismo nos liberte

Mas la espero sin miedo y con paciencia,

vivo sin desearla; y de esta suerte,

amigo, se acabó la dependencia.