Sonetos – VII

By Gaspar Núñez de Arce

Nunca gozó al tierra castellana

más gentil y perfecta criatura

Era su tez tan sonrosada y pura

como el nítido albor de la mañana

Tenía su mirada soberana

el brillo de un lucero en noche oscura,

y exhalaba su púbera hermosura

el frescor aroma de la flor temprana

Como el gorjeo halagador del ave

que canta en libertad, era su acento,

a un tiempo mismo, arrebatado y suave

¿Quién competía, en le risueño coro

de alegres niñas, con aquel portento

de ojos azules y cabellos de oro?