Sonetos – VII

By Miguel W. Garaycochea

Al campo de batalla va Panthea

esperando encontrar su esposo vivo,

mas su tormento fue tan excesivo

al verlo muerto, que morir desea.

Toma la sangre que el suelo humea,

con ella baña su semblante esquivo,

sus bellas manos y su pecho altivo,

y de este modo, ¡cielos!, se recrea.

En fin ¡horror! su mano ensangrentada

toma el acero; su animoso pecho

rasga con furia ya desesperada;

sobre su esposo cae; y, bajo un techo

en el sepulcro habiten, dice, airada,

los que durmieron juntos en un lecho.