Sonetos – X

By Gaspar Núñez de Arce

Los dos, un día, en solitario huerto,

nos vimos con placer, fingiendo en vano,

junto a un almendro, que se alzaba ufano

de vigorosa floración cubierto

Ya del invierno entumecido y yerto

presentía la tierra el fin cercano,

y de verde matiz vistiendo el llano

esmaltaba la mies el surco incierto

Cruzáronse al azar nuestras miradas,

llenas de fuego, como en lid reñida

centellando se cruzan dos espadas.

Y envolvió nuestras almas de tal modo

aquel desbordamiento de la vida,

que, sin hablar, nos lo dijimos todo.