Sonetos – XI

By Gaspar Núñez de Arce

No sé que impulso irresistible y rudo

me sacó de mi extático embeleso:

sé que en su casta boca estampé un beso

y la abracé con apretado nudo

La pobre niña, que evitar no pudo

de mi pasión el temerario exceso,

vaciló, temblorosa, bajo el peso

de aquel ósculo ardiente, intenso y mudo

Haciéndome sentir de sus enojos

el noble arranque, con nervioso brío

mis ímpetus contuvo y mis antojos

Pero ¿cómo ofenderme su desvío,

si el amor, asomándose a sus ojos,

a traición me entregaba su albedrío?