Su pañuelo

By Rodolfo Castaing

No pretendas, con fútiles engaños,

rescatar el pañuelo tan deseado,

que una noche, encontrándome a tu lado

hice mío a pesar de tus regaños.

Emblema delicioso de tus años,

ese tesoro, blanco y perfumado,

sobre el pecho lo guardo apasionado,

para enjugar posibles desengaños.

Porque en lúgubres horas de desvelo,

cuando llevo a mi frente adolorida

tu reliquia, en demanda de consuelo,

me parecen que en ella viven presos,

¡el encanto sonriente de tu vida

y el rumor inefable de tus besos!