Sueño deleitable

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Esta noche, Dorisa, yo soñaba

(¡sí, sueño fue no más!) que, a mi despecho,

a acostarte venías en mi lecho

y el Amor por la mano te guiaba.

Sanado el dios un dardo de su aljaba,

rasga de tu pañuelo el lazo estrecho,

quedando al aire el blanco y duro pecho

que yo con dulces besos adoraba.

Yo el último deleite te pedía,

tú me lo rehusabas con empeño,

el Amor nos miraba y se reía.

Y hecho por fin de tu hermosura dueño,

a un mismo tiempo entrambos nos venía

el pesar de que todo fuera un sueño.