Súplica

By Juan Martínez Nacarino

Yo cifraba, mi Dios, todo mi anhelo

en aquella mujer que fue el bien mío

y, muerta ya, mi hogar deshecho y frío

sólo es morada de amargura y duelo

No protesto ¡ay de mí! no me rebelo,

ni en medio del dolor blasfemo impío;

Tú, sumo Dios, en cuyo amor confío

hiciste bien en reintegrarla al cielo

Mas, pues la ves y pues me ves, Dios santo,

dila que resignado con mi suerte

te bendigo y te adoro en mi quebranto.

Que mi dolor inmenso se convierte

en inmensa pasión; que la amo tanto

que vivo de su amor, pese a la Muerte!