Sus caprichos

By Rodolfo Castaing

Una vez, por saber si cumpliría

lo que ella me ordenaba zalamera,

arrojó en la prisión de una pantera

el pañuelo que tanto le pedía

Yo intenté, demostrando valentía,

librar aquella prenda de la fiera,

y, al hacerlo, una zarpa traicionera

castigó duramente mi osadía

Ella entonces, con paso vacilante

vino a mí, de su hazaña arrepentida;

y al mirar en mi pecho palpitante

el rastro de la garra maldecida,

¡desató su cabello rutilante

para limpiar la sangre de mi herida!