Tedio

By Paulino G. Báez

Medio día. Apenas atravieso

la calle, me asalta un joven mozo:

«Señor, el premio gordo; aquí lo llevo»

y lo ofrece con íntimo alborozo

Un limpiabotas al pasar, me grita

y apresúrase a hacerme una limpieza;

después hallo un amigo que me invita

a tomarnos un vaso de cerveza

Entramos en un bar donde borrachos

hay dos americanos; los muchachos

se mofan de los hijos del Tío Sam.

Que a esta playa los trajo el Minesota,

como amenaza de extranjera flota

y, como aviso de que en guardia están.