¡Tierra!

By Manuel del Palacio

Envuelta en los celajes de la tarde,

¡oh tierra codiciada! al fin te miro,

y brota de mis labios un suspiro

y se dilata el corazón cobarde.

¡Tierra que siempre amé, que Dios te guarde!

Y ora tumba me ofrezcas o retiro,

haz que la dulce brisa que respiro

el fuego temple que en mis venas arde

Dicha, esperanza, amor, en ti se encierra

cuanto el humano corazón ansía,

cuanto nos da placer, encanto y guerra

Por eso lloro, al verte, de alegría;

y pues te llaman todos madre tierra,

¡Recíbeme en tus brazos, madre mía!