Tríptico – El cura

By Julio Herrera y Reissig

Es el cura... Lo han visto las crestas silenciarías,

luchando de rodillas con todos los reveses,

salvar en pleno invierno los riesgos montañeses

y trasponer de noche las rutas solitarias.

De su mano propicia, que hace crecer las mieses,

saltan como sortijas gracias involuntarias;

y en su asno taumaturgo de indulgencias plenarias

hasta el umbral del cielo lleva a sus feligreses.

El pasa del hisopo al zueco y la guadaña;

él ordeña la pródiga ubre de la montaña

para encender con oros el pobre altar de pino;

de sus sermones fluyen suspiros de albahaca;

el único pecado que tiene es un sobrino

y su piedad humilde lame como una vaca.