Tríptico – La iglesia

By Julio Herrera y Reissig

En un beato silencio el recinto vegeta

Las vírgenes de cera duermen en su decoro

de terciopelo lívido y de esmalte incoloro;

y San Gabriel se hastía de soplar la trompeta

Sedienta, abre su boca de mármol la pileta

Una vieja estornuda desde el altar del coro

Y una legión de átomos sube un camino de oro

aéreo que una escala de Jacob interpreta

Inicia sus labores el ama reverente;

para saber si anda de buenas San Vicente,

con tímidos arrobos repica la alcancía.

Acá y allá maniobra después con un plumero,

mientras, por una puerta que da a la sacristía,

irrumpe la gloriosa turba del gallinero.