Tríptico – La novicia

By Julio Herrera y Reissig

Surgiste, emperatriz de los altares,

esposa de tu dulce nazareno,

con tu atavío pavoroso, lleno

de piedras, brazaletes y collares

Celoso de tus júbilos albares,

el ataúd te recogió en su seno

y hubo en tu místico perfil un pleno

desmayo de crepúsculos lunares

Al contemplar tu cabellera muerta

avivose en tu espíritu una incierta

huella de amor Y mientras que los bronces

se alegraban, brotaron tus pupilas

lágrimas que ignoraron hasta entonces

la senda en flor de tus ojeras lilas