Túmulo

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Por no comer la carne sodomita

de estos malditos miembros luteranos,

se morirán de hambre los gusanos,

que aborrecen vianda tan maldita.

No hay que tratar de cruz y agua bendita:

eso se gaste en almas de cristianos.

Pasen sobre ella, brujos, los gitanos;

vengan coroza y trochos, risa y grita.

Estos los güesos son de aquella vieja

que dio a los hombres en la bolsa guerra,

y paz a los cabrones en el rabo.

Llámase, con perdón de toda oreja,

la madre Muñatones de la Sierra,

pintada a penca, combatida a nabo.