Túmulo de Aquiles cuando llegó a él Alejandro

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Por más que el Tiempo en mí se ha paseado,

consumirme, Alejandro, no ha podido:

que del cuerpo que en mí tengo escondido,

fuerzas contra las suyas he sacado.

Aquiles es quien yace sepultado,

y con silencio duerme en largo olvido.

Respeta las cenizas en que ha sido

su valeroso cuerpo desatado.

Rayo fue de la guerra, a Troya espanto;

Júpiter tuvo miedo de su acero,

hasta que dejó el alma el frágil manto.

Diole la eternidad el docto Homero.

No le llores de Envidia; vierte llanto

de lástima de un hado tan severo.