Último canto

By Rafael María de Mendive

Ni temo el odio, ni el desdén me irrita,

ni late el corazón, ni el alma inquieta

con la imagen de un lauro de poeta

goza feliz; ni férvida palpita

El fuego de la gloria no me agita,

ni está mi vida a la ambición sujeta;

mi más bella ilusión es cual saeta,

mi esperanza mejor es flor marchita.

Versos delirios lágrimas anhelo

nubes y nieblas son en mar sombrío;

ni espero bien, ni de mi amor me duelo;

sus alas pliega el pensamiento mío,

y fijando los ojos en el cielo

tan sólo en Dios y en su bondad confío.