Un consejo

By Francisco Sisto Piedra

Cuando llegue a tu asilo algún viajero

con la luz del placer en la pupila,

si no sabes quien es, con voz tranquila,

antes de abrir, pregúntale primero.

Pregúntale quien es al que, altanero,

al llamar a tu puerta no vacila,

al que en su porte y apariencia estila

los modales de un rico caballero

Pero al que débil tu favor reclama

y ante tu hogar, jadeante, se detiene,

al que triste sus lágrimas derrama,

al que te pide un pan porque hambre tiene,

no preguntes jamás como se llama,

cuál es su patria, ni de donde viene.