Un creso

By José Selgas y Carrasco

De la plebe en los últimos barrancos

al aire se meció mi humilde cuna;

pero tuve una idea, sólo una,

la que hay en todos, la de andar en zancos

Pronto supe que aquí no somos mancos,

y guiñándole el ojo a la fortuna,

me encaramé en los cuernos de la luna,

vendiendo negros y comprando blancos.

Búsquele a mi tesoro el abolengo

la envidia suspicaz, que yo me río;

conozco al hombre, y con dinero vengo

¡Dinero! A tu poder todo lo fío;

y pues el mundo sabe que le tengo,

bien puedo asegurar que el mundo es mío.