Un enfermo a quien los médicos fatigan con la dieta, se burla de su regimiento

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Si vivas estas carnes y estas pieles

son bodegón del comedor rascado,

que, al pescuezo y al hombro convidado,

hace de mi camisa sus manteles;

si emboscada en jergón y en arambeles

no hay chinche que no alcance algún bocado,

refitorio de sarna dedicado

a boticario y médicos crueles,

hijo de puta, dame acá esa bota:

bebereme los ojos con las manos,

y túllanse mis pies de bien de gota.

Fríeme retacillos de marranos;

venga la puta y tárdese la flota:

y sorba yo, y ayunen los gusanos.