Un par de estrellados

By Felipe «Pichorra» Salazar

El último rubor quedó vencido,

cayó su camisón color de rosa

y ante su nívea desnudez de Diosa

arrodílleme absorto y conmovido.

Besé todo su cuerpo sometido

a mi pasión insana y lujuriosa

y empecé la tarea deliciosa

de introducir el pájaro en su nido

Cuando al fin, a la gloria transportados

nos sentimos llegar, aquella hermosa,

palpitante de amor, henchida el alma,

tiróse un par de pedos tan tronados,

que tuve que bajas con toda calma

a recoger mis huevos estrellados