Un rizo

By Antonio Fernández Grilo

Bucle dorado, que gentil y airoso

ceñiste ayer su alabastrina frente;

tú, que a los besos de aromado ambiente

por su espalda ondulaste caprichoso

Tú, que me viste resbalar ansioso

tras los hechizos de su faz riente;

tú, que escuchaste de su labio ardiente

el juramento ahogado y misterioso.

Tú, que la viste cual gentil paloma

correr alegre en ademán travieso

por los vergeles donde Mayo asoma,

déjame que en dulcísimo embeleso

aspire de sus hebras el aroma

y le entregue mi alma con un beso.