Un rosal

By Ricardo Rodríguez Cáceres

Para tu muerta ese rosal envío,

que no es amiga mano ni piadosa

la que al pie de una tumba no se posa

a ofrecer flores al sepulcro frío;

y en un sitio tan lóbrego y sombrío,

le basta al muerto que en quietud reposa,

el vuelo de una leve mariposa

y unas flores cuajadas de rocío.

Sembrado ese rosal sobre su fosa,

quizá en aquel lugar llene un vacío,

y al florecer la primavera hermosa

o al desgranar sus perlas el estío,

le ofrezca más de una fragante rosa

cuajada en llanto del recuerdo mío