Una noche en el Coliseo

By Manuel del Palacio

Solo en la arena estoy; ¡a mí, lictores!

Augusto Emperador, te desafío:

El Dios de los cristianos es el mío,

y tu poder desprecio y tus furores.

Cérquenme ya los tigres bramadores,

que quiero en ellos ensayar mi brío,

y una vez más el holocausto impío

ofrece en el altar de tus errores

Aun en la arena estoy, reposo mudo,

fatídico silencio, quietud santa,

indecible terror hallo do quiera;

nadie responde a mi lenguaje rudo:

¡Sólo una cruz al cielo se levanta,

donde la luna inmóvil reverbera!