- V - Dice, que se quebraron las piedras de envidia de la Cruz, y acuerda cuando...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Con sacrílega mano el insolente

pueblo, de los milagros convencido,

alza las piedras, más endurecido

cuanto el Señor atiende más clemente.

Muera quien al vivir eternamente,

que se negó a Abrahán, nos ha ofrecido;

murieron los profetas, y, escondido,

yace Moisés, caudillo más valiente.

Burló las piedras, que después miraron

con lástima a la Cruz de Dios, vestida,

y de noche por El, cielos y estrellas,

donde todas de envidia se quebraron

de que para instrumento de la vida

más quisiere a la Cruz que a todas ellas.