- V - Dice, que se quebraron las piedras de envidia de la Cruz, y acuerda cuando...
Con sacrílega mano el insolente
pueblo, de los milagros convencido,
alza las piedras, más endurecido
cuanto el Señor atiende más clemente.
Muera quien al vivir eternamente,
que se negó a Abrahán, nos ha ofrecido;
murieron los profetas, y, escondido,
yace Moisés, caudillo más valiente.
Burló las piedras, que después miraron
con lástima a la Cruz de Dios, vestida,
y de noche por El, cielos y estrellas,
donde todas de envidia se quebraron
de que para instrumento de la vida
más quisiere a la Cruz que a todas ellas.