- V -

By Juan de Timoneda

Dardanio con el cuento del cayado

el nombre y la figura deshacía

de una hermosa ninfa que él había

en mil cortezas de árboles pintado.

Y con un triste gesto, y demudado,

con un ay que del alma le salía

«¡Ay traidora Maranta!» le decía

«en quien puse mi seso y mi cuidado.»

Si pudiese del alma tu retrato

quitar, cual de estos árboles lo quito,

no harías tú mi vida ser tan corta.

Mas hay cuan por demás triste me mato

que lo que está en el corazón escrito

borrarlo en la corteza poco importa.